La gestión de producción es la aplicación de los métodos y de las técnicas con el fin de cumplir la transformación de materias en productos acabados. Se resume en la combinación de recursos, entre los cuales los medios materiales (máquinas), los medios humanos (equipo por calificación) y las materias (materias primas, materias consumibles) en un plano que tiene como objetivo asegurar la fabricación del producto en calidad y en cantidad definidas. Los problemas encontrados son de diferentes tipos:
• Financieros
(producir a coste óptimo): materias y consumibles, almacenamiento, costes de
inactividad.
• Temporales
(producir en los plazos, asegurar una entrega justo a tiempo).
• Mecánicos
(mantenimiento preventivo y gestión de tiempo de inactividad), anticipar las
averías (los fallos) y prever soluciones alternativas en caso de inactividad de
una máquina.
• De calidad
(producir con menos residuos y con menos defectos posibles), un producto de
buena calidad participa a la fidelización de la clientela, propaga la imagen de
marca de la empresa.
• Planificación (asegurando la circulación continua de flujos, detectando y eliminando cuellos de botella en el circuito de producción).
Desde un punto de vista de la logística en particular, la organización de la gestión de producción concierne la aplicación de soluciones para satisfacer estos diferentes problemas. La elección de la política de suministro, almacenamiento, fabricación… Así, existe una multitud de criterios que es imposible desafiar sin métodos y herramientas eficaces. La gestión de la producción incluye el conjunto de operaciones necesarias para acometer el proceso de la producción de forma adecuada, considerándose la planificación de la producción, el control de la producción, la secuenciación, y la gestión de inventarios entre otros.
Este conjunto de tareas y responsabilidades encarna un
papel de pieza angular, dado que todo el rendimiento corporativo llega a girar
a su alrededor si se buscan buenos resultados. Aplicando la gestión de producción es posible que
los distintos departamentos y divisiones dentro del negocio alcancen los
niveles de rendimiento óptimos y que esto proporcione grandes ventajas al futuro
de la entidad. Para ello, siempre se contempla que se cumplan las tres
directrices que representan este proceso de gestión:
- Que
el volumen de gastos se
consiga reducir, ayudando a que las cuentas corporativas sean más
positivas y que se eliminen fuentes de gastos.
- Los plazos de entrega de los
distintos procesos de producción se ajustan para que se cumplan en todo momento y
no haya consecuencias negativas debido a ello (como la reducción en la
confianza con los clientes).
- La calidad se garantiza en todo momento y
que se ajusten los gastos y los plazos de entrega no termina siendo un
obstáculo para que este campo quede totalmente cubierto.
Objetivos
principales
Tomando
de referencia los beneficios y la forma de aplicarse de la gestión de la
producción, hay una serie de objetivos que siempre se tienen que cumplir a
través del trabajo que se organiza a su alrededor. Los plazos de entrega
mencionados se tienen que cumplir
no solo con rapidez, sino también sin producirse errores en la entrega
de unas cantidades determinadas y de unos niveles de convenientes.
La reducción de costes tiene que apuntar hacia el mínimo posible, buscando distintas maneras de ajustar el gasto que supone la fabricación de cada uno de los productos que se estén fabricando. Y en último lugar, la gestión también se tiene que asegurar de que no existan conflictos ni roces de ningún tipo entre los distintos departamentos de una empresa. La misión es que todo funcione en armonía y que cada división tenga delimitado su margen de acción y de responsabilidad.
¿Qué
métodos se utilizan?
Para
aplicar la gestión de la producción se confía en un total de tres métodos de
trabajo distintos que tienen que cuidarse hasta el más mínimo detalle para que
todo sea satisfactorio:
- Planificación: antes de comenzar con el trabajo hay que planificar, y esto significa saber qué recursos serán necesarios, en qué volumen y de qué calidad. En este proceso también se tiene que delimitar una fecha en la cual se ejecutará el proceso, para tener los gastos controlados en todo momento.
- Control: los índices de control tienen que ser exhaustos porque ayudarán a garantizar que todo salga tal y como se ha planificado. Hay que controlar la mano de obra, las existencias, el trabajo de las máquinas y el servicio que tienen que proporcionar los proveedores para que no haya incidencias.
- Seguimiento: en todo
momento no hay que perder la pista al proceso y esto requiere de unos
documentos que realicen un seguimiento de cómo avanza en todo momento.
Beneficios
Aplicar
las bases de la gestión de la producción a través de la visión artificial tiene
una serie de beneficios más allá de ahorrar costes, garantizar calidad y
periodos de entrega:
- Reducción
de desperdicios
- Aumento de
la flexibilidad en los procesos
- Se reducen
los tiempos de producción
- La energía
se aprovecha más
- Incremento
en la seguridad del equipo de trabajo
Para
ello es conveniente tener en mente que la gestión de la producción ha alcanzado
en estos momentos, con la visión artificial, su nuevo estándar evolutivo. La
automatización industrial, los sistemas robóticos y la visión artificial se aseguran
de que la competitividad de cualquier empresa aumente de manera considerable.
Esto también lleva de forma implacable, a que aumenten los beneficios, siendo
por lo tanto un recurso que cualquier tipo de negocio debería comenzar a
aprovechar.

Comentarios
Publicar un comentario